Todo lo que no se ve cuando sacas una colección

In-Between y el proceso caótico en el que se convirtió lo que es hoy en día

Andrea Pagán

12/9/20254 min leer

La experiencia del lanzamiento de In-Between, tanto la editorial como el desfile en el Festival CLEC, fue bastante agridulce. No porque la colección no me gustase, sino por todo lo que pasó entre bastidores.

Como diseñadora, te pasas meses preparando un punto culminante, ya sea una editorial, un drop o un desfile, y quieres que salga exactamente como lo has imaginado. Le das vueltas a cada detalle porque esos momentos, en teoría, son los que terminan marcando tu trayectoria.

Intentas controlar el proceso y también el resultado final… hasta que descubres que hay cosas que simplemente no dependen de ti. Y que, por mucho esfuerzo y planificación, hay días en los que no llegas donde esperabas.

En este caso, llevaba un año entero preparando la colección. Muchísimas horas de trabajo, sin vacaciones, sin apenas descanso. Y, paradójicamente, fue durante ese proceso, mientras cosía piezas, preparaba la web, ajustaba patrones, cuando más disfruté y más conectada me sentí con mi propio trabajo.

Pero luego llegó el momento de enseñarlo. Y ahí aparecieron todos los factores externos que nunca tienes del todo controlados.

La editorial estaba organizada al milímetro: localización exterior confirmada, modelos, equipo amplio, transporte. Todo listo. Y justo ese fin de semana, 100% de probabilidad de lluvia. Los fotógrafos me cancelaron por compromisos de última hora. Algunas modelos también. Y yo tenía tres días, la máquina de coser rota y varias prendas sin terminar. Llegué a plantearme retrasarlo todo un mes.

Pero me empeñé en sacarlo antes del desfile. Rescaté una máquina antigua del trastero, subí historias pidiendo modelos y la gente respondió, amigas mías también se unieron y me quisieron ayudar haciendo de modelos aún sin experiencia. Gracias a mi red de contactos encontramos una localización alternativa. Mi amiga Irene, que no me falló en ningún momento, se vino conmigo a hacer fotos, aunque yo no tuviese grandes conocimientos técnicos. Y, contra todo pronóstico, salió bien. No como lo había imaginado, pero sí mejor de lo que esperaba dadas las circunstancias.

Pensé que, después de eso, ya estaba preparada para cualquier cosa que viniera con el CLEC. Me equivocaba.

En el fitting del día anterior al desfile fallaron varias modelos. No pude probarles la ropa, no sabía sus tallas y, como diseñadora emergente, me dijeron que tampoco tenía derecho a ver el casting. Así que estuve ansiosa hasta el último minuto sin saber si las prendas les cabrían… literalmente hasta un minuto antes de salir.

El backstage fue otro mundo. El caos es imposible de describir si no lo has vivido. La mayoría de la gente no lo soportaría. Modelos entrando y saliendo sin parar, apenas un minuto para vestirlos y colocar accesorios, y todo organizado como una rueda donde las mismas personas van pasando de un diseñador a otro. Yo solo pude cambiar al primer modelo con tiempo. Con los otros siete, todo ocurrió a contrarreloj. Si no llega a ser por Cristian y dos vestidoras, no los habría vestido a tiempo, así de simple.

Recuerdo muy bien un momento concreto: estaba ya en la cola de salida y vi que mis dos últimos looks, que iban en conjunto, no estaban bien atados por detrás. Escuché a unos maquilladores murmurar “Madre mía, cómo lo van a sacar así… qué pena”. Y ahí me cayó encima todo el cansancio del mes, del año entero. Me di cuenta de que no había podido revisar los primeros looks, que no sabía cómo habían salido, que quizá nada estaba como tenía que estar. Y aun así tenía que salir sonriendo como si todo fuese perfecto.

Intenté arreglar los nudos como pude, con las manos temblando. Al final alguien me ayudó a disimularlos segundos antes de que las modelos salieran a la pasarela.

Me quedé en la salida. La chica que daba el paso me preguntó si estaba feliz, porque no tenía pinta. Le dije que había sido todo tan caótico que necesitaba procesarlo. Me dijo que ya estaba, que ahora me tocaba salir. Y mientras caminaba solo pensaba en que quería que terminase rápido para poder comprobar cómo había salido todo.

Ahora que veo los vídeos me hace gracia lo rápido que iba por la pasarela. Parecía que quería cruzarla en un suspiro. Pero era eso: necesitaba saber si todo había funcionado y si había salido bien.

A pesar de todo, lo mejor del día no fue el desfile en sí, sino ver a mi familia y amigos emocionados esperándome. En ese momento entendí algo que no había visto en todo el caos: que lo importante de todo esto es compartirlo con la gente que te importa.

Cuando volví al backstage abracé a Cristian y no pude evitar que se me saltaran las lágrimas. No podía ni hablar del nivel de nervios que llevaba encima. Él me tranquilizó. Me dijo que había salido bien. Y entonces por fin pude respirar.

Si algo saco en claro de esta experiencia es que los comienzos son lentos, igual que mis procesos de confección. Pero eso no es algo negativo. Mientras disfrute lo que hago y sienta que le pongo intención y cariño, seguirá mereciendo la pena. Mucho más que cualquier número o validación externa.

Porque al final, y a pesar de todo, In-Between salió adelante. Y para ser la primera colección, no puedo pedirle más. Las próximas veces, aprenderé de mis errores y estaré preparada o por lo menos mentalizada para estas cosas.

Estar atentos, porque esto solo acaba de empezar y los próximos drops serán seguro, más increíbles que los anteriores...

Vídeo de la Colección en pasarela

Este 2025 nos presentamos al CLEC Fashion Festival en Valencia con nuestra colección "In-Between".

Nuestro Instagram